El Viaje (V): Al romper el alba
El anciano comienza a hablar mientras dirige su vista al campo que se extiende ante sus ojos. Sus compañeros de viaje, sentados en la arena, entierran en ella sus manos, como si trataran de extraer de la misma la sabiduría que les permita ver claro durante las tormentas que azotan el desierto. El relincho de los caballos acompaña las palabras del anciano como una percusión que golpea los tímpanos de los hombres.
Y el ritmo susurra así:
"Tus días de buhonero han terminado, rinde tus armas y leva tus anclas. El viento trazará tu destino en la arena estéril hasta hacerla verde y profunda como el océano. Tus noches de hiena cazadora han quedado atrás. Con tus dientes haz cuentas y con tu furia trapecios para los saltos imposibles. Tus vidas silenciosas han estallado en orquesta. Toca instrumentos al son de los mares y marcha digno con paso alegre dejando atrás la miseria y la muerte. Tus sueños iluminarán el camino hollado y tus pies volarán ligeros por la senda".
Etiquetas: El Viaje
