Memphis Blues Again

sábado, julio 15, 2006

El Viaje (VI): Última Escala

Desde lo alto se divisa un coche rojo surcando la pista que cruza el desierto como una gota de sangre que busca un órgano, estandarte de la Vida. Ante él, un barco de madera anclado en el centro del desierto, en el centro de la Nada. El joven lo rodea con prudentes pasos, sube a bordo trepando por un cabo suelto y observa un desierto dentro del desierto. Toma en sus manos el cuaderno de bitácora y lee la última anotación.

Las palabras del marinero le hablan desde el palo mayor:

"No hay mar sin orilla. Largo es el camino y largas las jornadas, pero la luna trae el fin de todas ellas. Si tenemos manos, ¿qué daremos? Si tenemos ojos, ¿dónde miraremos? Que la noche no enturbie nuestra vista. Que el cuchillo no llague nuestras manos. No hay árbol sin raíces. Más rápido o más lento, no hay hombre que no sienta dolor en el pecho. Si tenemos pies, ¿qué senderos conocerán? Si tenemos fuerza, ¿habremos de usarla? Que la senda no impida cruzar los campos abiertos. Que nuestra mirada no sea fría reflejada en el ojo del moribundo. Si el viento no trae el sabor de la Tierra, ¿a quién culparemos? Que el timón no obedezca el sentido de las velas. Que el Hombre gobierne su propia nave".

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