Memphis Blues Again

sábado, septiembre 09, 2006

El Viaje (VII): La Llegada

El sol despierta tibiamente al joven que baja de la capota del coche rojo restregando sus ojos enrojecidos por el incómodo descanso. De frente, la furia de la ciudad que amanece a un nuevo día, a sus espaldas, una planicie sin principio ni valor. En el arcén de la autopista, entre los camiones que bandean su carga, el joven rebusca en sus bolsillos las llaves del automóvil mientras observa los rascacielos.

Y su voz clara y limpia habla así:

"Soñé enterrarme entre las arenas y permanecer oculto a los ojos de la luz, pero el viento sopló y limpió cada grano de arena que cubría mi piel. Soñé volar sobre un valle fértil y dejarlo atrás en busca de mi erial, pero las cosechas cubrían sus confines. Soñé llamar al fuego que destruye y borra rastros, pero del fuego nació nueva Vida. Y ante mis ojos pasaron mujeres, ancianos, reyes y marineros y a mis oídos llegaron canciones y susurros. ¿Qué piensa el Hombre? Sus cavilaciones ensombrecen el juego de los niños y nublan la mirada limpia. Sentado sobre la barrera, punto diminuto del horizonte, sus quejidos y lamentos se pierden en el cielo enrojecido. ¿Qué piensa el Hombre? En las manos acaricia su destino, adivina el rumbo y dibuja la ruta, despliega sus talentos y alienta su esperanza. Sus aciertos y errores sólo a él incumben. Hay una palabra dulce y hay una palabra amarga, pero sólo tengo una boca. Hay un gesto honrado y hay un gesto ruin, pero sólo tengo un rostro. Tomo posesión de mi camino, admiro el paisaje y me adentro en tus calles conocidas con mi nuevo mapa".

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