Memphis Blues Again

lunes, octubre 15, 2007

Noticias de este mundo: Un largo viaje

El brillo de la luna se refleja en nuestras ondas, hoy pausadas y tranquilas, ayer bravas golpeando continentes y moldeando las orillas a nuestro capricho. Nuestra fuerza es la constancia y la paciencia, nada nos perturba. Pero esta noche sólo se oye el sordo rumor de nuestro golpear, una empuja a la otra y así avanzamos, a nuestro paso y gusto.

Y el mensaje nos llega apenas audible en un principio, claro finalmente. Se acerca, como las últimas noches, el pequeño bote perdido en el océano. No son ya los grandes barcos quienes hieren nuestro ritmo, los que alteran por un breve instante nuestro lento discurrir. Son barcos pequeños y bajos, un hombre al timón con la mirada vil y la bolsa llena conduce el bote cuyo interior podemos ver, sin apenas esfuerzos (tan baja es su borda), y salpicarlo con nuestra espuma para espiar una vez más a las madres con sus hijos desnudos, a los jóvenes con sus ojos aterrados, luz blanca de una noche negra. Y vemos sus manos vacías, no hay equipaje posible para un viaje tan largo, olemos su miedo y sentimos su hambre, su piel es mate por la fuerza del sol.

Y nuestro grito se propaga, que avance, que avance, nos arremolinamos y sobre nuestras ondas empujamos el bote, lo lanzamos en su carrera contra el tiempo, contra la muerte. Que llegue, que llegue. Y otra vez, como otras noches, algún cuerpo cae al agua, por descuido o accidente, por la mano de quien se dijo compañero y fue creído. Y, con cuidado, lo llevamos al fondo, rápido, rápido, lo entregamos a la muerte sin tiempo de preguntas; no es justo, no, alargar el viaje de quien de tan lejos vino sin saber cuál era su hora. Y poco a poco paramos, y de nuevo la lenta cadencia recupera nuestro pulso, el bote en la lejanía salta encabritado en su camino hasta perderse de vista. Hasta otro día.

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